Participamos en una conferencia académica sobre 'Flora vascular de Los Pedroches'
- Asociación Cultural Turdulia Belalcazarensis

- 18 nov 2025
- 5 min de lectura
Representados por nuestro doctor en botánica Emilio Laguna, Turdulia participa de esta jornada organizada por la Sociedad Cordobesa de Historia Natural para dar a conocer el patrimonio natural de la provincia.

Este pasado 14 de noviembre, nuestra asociación ha contribuido con las actividades impulsadas desde la Sociedad Cordobesa de Historia Natural (SCHN) para dar a conocer el patrimonio natural de la provincia, gracias a la conferencia que impartió el doctor en biología Emilio Laguna, socio al mismo tiempo de la SCHN y de Turdulia Belalcazarensis. La conferencia se ha titulado “Flora Vascular de Los Pedroches”, y se emitió online, habiéndose inscrito más de 130 personas interesadas en asistir a la presentación. La presentación fue todo un éxito y, por las opiniones recogidas, quienes se conectaron para oír la charla quedaron sorprendidos por la riqueza botánica y de tipos de vegetación y paisajes de Los Pedroches.
La flora vascular está compuesta por las plantas con vasos conductores de savia, lo que incluye a los que conocemos como árboles, arbustos, hierbas y helechos. Quedan fuera de ese grupo los musgos y las algas, así como los líquenes, que no son realmente vegetales, aunque participan en formar esos organismos en asociación con los hongos.

Emilio Laguna ha reunido la información disponible hasta el momento sobre los diferentes trabajos realizados a la fecha en la comarca de Los Pedroches sobre su flora vascular, añadiendo sus numerosas observaciones, realizadas mayoritariamente en Belalcázar y los municipios de su entorno desde la década de 1980. Fruto de ese trabajo, como expuso en la conferencia, se calcula que hay al menos una 1.220 especies de plantas, de las que unas 70 son especies endémicas ibéricas, es decir, que a nivel mundial solo viven en la península. La mayoría de las especies más destacadas se concentran en las zonas serranas de la comarca, las que rodean la planicie del batolito de Los Pedroches, por lo que aparecen también en las elevaciones montañosas cercanas a Belalcázar, como la sierra de Santa Eufemia. Es el caso de la escrofularia de roca de Sierra Morena (Scrophularia oxyrhincha), planta que fue descubierta en el siglo XIX en las inmediaciones de la estación de Almorchón. Otros endemismos son plantas más abundantes y con un área de distribución más amplia, como la dedalera (Digitalis thaspi), que crece a menudo en los berroques de granito, como ocurre en el paraje de Las Lastras o en las inmediaciones del castillo de los Sotomayor y Zúñiga.

Belalcázar ha sido además un sitio de referencia para las plantas raras acuáticas, ya que aquí se localizó uno de los helechos más raros y amenazados de Andalucía, Marsilea batardae, llamado trébol de cuatro hojas por el aspecto de sus frondes -el equivalente a las hojas en los helechos-. También se conoce de Belalcázar, en el cauce del Zújar, una especie en regresión en toda España, el nenúfar silvestre (Nymphaea alba), que es la especie que por domesticación ha dado lugar a gran parte de los nenúfares cultivados.
Dos de las especies acuáticas más raras localizadas. A la izquierda, Marsilea batardae, el llamado trébol de cuatro hojas por el aspecto de sus frondes, aunque se trata en realidad de un helechos. A la derecha, el nenúfar silvestre (Nymphaea alba).
Algunas de estas plantas más raras han sido localizadas en Belalcázar por el maestro y presidente de la asociación cultural Turdulia, D. Claudio Rodríguez, estudiándose posteriormente por Emilio Laguna sobre el terreno. Sería el caso, por ejemplo, del sauzgatillo (Vitex agnus-castus) arbusto aromático de gran talla que crece en las orillas del Zújar y el arroyo del Hato, y de la mandrágora (Mandragora autumnalis), que crece cerca de arroyos en diversos parajes de la población. Precisamente, la mandrágora fue una de las especies estudiadas en el siglo XVII por el belalcazareño Tomás Murillo-Velarde Jurado, profesor en la Universidad de Granada, quien reunió los conocimientos que se tenían entonces sobre esta planta, su toxicidad y sus propiedades farmacéuticas. Aquí es una de las especies que, localmente, se conoce con el nombre de “oreja de burro” por la forma de sus hojas, o “berenjenilla”, por la de sus frutos.
Ejemplos de plantas raras acuáticas. A la izquierda, el Sauzgatillo (Vitex agnus-castus) arbusto aromático de gran talla que, en Belalcázar, crece en las orillas del Zújar y el arroyo del Hato. Y, a la derecha, la mandrágora (Mandragora autumnalis), que crece cerca de arroyos en diversos parajes de la población. Fotografías: Emilio Laguna

Además de los trabajos de Murillo-Velarde, Emilio Laguna mencionó la obra del también belalcazareño Ahmad ibn Muhammad Abu Yafar al-Gafequi -más conocido para la ciencia como Abu Yafar Al-Gafequi-, quien en el siglo XII escribió uno de los libros más importantes de referencia en el conocimiento botánico, farmacéutico y médico del territorio andalusí, su Kitab al-adwiya al-mufrada (Libro de los medicamentos simples). Abu Yafar fue hijo del célebre oftalmólogo y cirujano ocular andalusí Muhammad ibn Qassoum ibn Aslam al-Gafequi, igualmente natural de Gafiq, la actual Belalcázar, a quien rendimos un cumplido homenaje también este mismo fin de semana.
Tanto Emilio Laguna como Claudio Rodríguez fueron coautores del libro Flora Vascular de Los Pedroches – Guía Visual, editado por la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno y el Ayuntamiento de Pozoblanco, coordinado por el naturalista pozoalbense y doctor en Biología Pedro López Nieves, y en el que participaron además otros coautores, miembros de la asociación Guadamatilla.

Es por ello que, tanto Turdulia como el grupo Guadamatilla, han aparecido como coorganizadoras de la charla impartida, con la que la Sociedad Cordobesa de Historia Natural desea iniciar una línea de colaboración con asociaciones y entidades de toda la comarca de Los Pedroches. Sin duda, por parte de la asociación cultural Turdulia fue un placer colaborar en esta oportunidad de divulgación sobre nuestro patrimonio natural, con la certidumbre de que habrá nuevas ocasiones futuras para extender esa colaboración.













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